Sedivitax ¿Qué es el sueño?

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¿QUÉ ES EL SUEÑO?

En el pasado el sueño ha sido definido como una interrupción periódica del estado de vigilia y generalmente se percibe como una especie de espera pasiva a caballo entre las actividades físicas y mentales normales de la vigilia. Por el contrario, actualmente se sabe que durante el sueño el cerebro no está precisamente en reposo, ya que desarrolla una intensa actividad diferenciada en las distintas fases REM y no –REM y que su actividad metabólica es superior al estado de vigilia, como lo demuestra el mayor consumo de oxígeno.
De lo que todavía no conocemos todos los detalles es de las funciones específicas que desempeña el sueño, aunque existe un consenso general sobre su gran importancia, pues favorece el equilibrio de la persona: durante el sueño el cuerpo y la mente descansan, la información adquirida se consolida y el estado de ánimo mejora. Igualmente interesante es lo que se ha descubierto sobre la mujer en edad fértil, para quien el sueño es también importante en el mantenimiento de los equilibrios hormonales y de la capacidad reproductiva.

¿POR QUÉ DORMIMOS?

Para sentirnos vitales y descansados durante el día y preparados para afrontar adecuadamente los compromisos diarios, la mayor parte de las personas adultas necesita dormir 7-8 horas cada noche, de todas formas existen diferencias individuales y, por ejemplo, algunas personas viven bien durmiendo poquísimas horas. Los niños necesitan dormir mucho más ( los recién nacidos duermen unas 17 horas) y, como se sabe, conforme pasan los años se tiende a dormir

¿CUÁNTAS HORAS TENEMOS QUE DOMRIR CADA NOCHE?

Cada uno duerme en un modo diferente y tiene sus propios hábitos. Las horas de descanso, la calidad del sueño y el cambio de una fase a otra del sueño son características muy subjetivas que cambian de una persona a otra.
Esas características pueden evolucionar y cambiar para una misma persona, en función de la edad o por influencia de factores ambientales y sociales. Algunos, por ejemplo, prefieren levantarse temprano y otros tarde; algunos solo quedan satisfechos si duermen muchas horas y otros prefieren dormir poco.
Se ha demostrado que el ritmo sueño-vigilia varía considerablemente con la edad: un recién nacido duerme hasta 20 horas al día, un adulto alrededor de 8, el anciano no más de 6. Los niños necesitan más horas de descanso probablemente porque durante el sueño el organismo produce más hormonas necesarias para el crecimiento. En general las mujeres duermen menos que los hombres coetáneos. Hasta los cambios hormonales del embarazo pueden modificar el ritmo sueño- vigilia.

QUÉ HACER CUANDO SE DUERME MAL

Es fundamental dar la justa importancia a los primeros signos de una mala calidad del sueño.
EL primer paso es examinar si se respetan las “reglas” del sueño. Si el problema continúa es conveniente consultar al médico de familia o a un operador sanitario como el farmacéutico y valorar juntos el tipo de intervención para escoger el programa más apropiado para dicha situación.
En los siguientes párrafos vamos a proponer una guía práctica que pueda responder a las preguntas más comunes sobre este tema específico.

UN BUEN REPOSO TAMBIÉN PUEDE CONSTRUIRSE DURANTE EL DÍA: REGLAS SIMPLES PARA DORMIR BIEN.

Son muchos los detalles de nuestro comportamiento durante el día que pueden resultar muy importantes para favorecer un sueño realmente restaurador. Los estilos de vida incorrectos y varios factores ambientales tienen influencia sobre la cantidad, pero mucho más sobre la calidad de nuestro sueño. A continuación vamos a indicar algunas reglas y consejos para todos los días que pueden resultar muy útiles para poder pasar una “buena noche”.
• La alimentación: evitar las cenas demasiado abundantes y ricas en grasa y carne; si se tiene hambre cuando se va a dormir, tomar algo ligero, para evitar problemas de digestión; de noche no tomar café, té, bebidas a base de cafeína, ni chocolate; tampoco bebidas alcohólicas de alta graduación, no favorecen un buen sueño.
• El humo del tabaco: evitarlo siempre, pero especialmente de noche.
• La actividad física: va bien realizarla regularmente durante el día, pero no hay que hacer ejercicio físico intenso de noche.
• Las actividades de noche: antes de ir a dormir evitar realizar actividades muy intensas a nivel mental o emotivo, como estudiar, actividades de planificación, trabajar en el ordenador y similares.
• Las cabezadas: deben evitarse durante el día, pero especialmente después de cenar delante del televisor.
• La habitación donde se duerme: conviene que esté oscura y alejada de ruidos, ni demasiado fría ni demasiado caliente.
• Un baño caliente por la noche: puede ser una costumbre relajante, especialmente si forma parte de la rutina nocturna.
• Los horarios del sueño: en la medida de lo posible, conviene acostarse y despertarse siempre a la misma hora, incluso durante el fin de semana e independientemente de cuanto se ha dormido de noche; no dormir más por la mañana si se ha dormido poco.
• Si nos despertamos antes de tiempo: si abrimos los ojos antes de que suene el despertador, conviene levantarse de la cama, encender la luz o abrir las ventanas e iniciar la jornada.
• Cuando no se consigue dormir: no mirar continuamente la hora ni dar vueltas en la cama; mejor levantarse y realizar actividades relajantes, no pensar en el trabajo ni en las cosas pendientes de hacer.
• Prepararse para el sueño: tratar de relajarse lo más posible antes de ir a la cama, es útil hacer los mismos movimientos y las mismas cosas, como un ritual; acostarse solamente cuando verdaderamente se tiene sueño.

LAS PLANTAS QUE FAVORECEN EL SUEÑO Y LA RELAJACIÓN

Los consejos para la adopción de estilos de vida que propician una mejor “higiene” del sueño pueden completarse con aquellos sobre la posibilidad de tomar complementos a base de plantas que favorezcan la cantidad y la calidad del sueño y de la vigilia. Las plantas pueden considerarse una ayuda para quienes se lamentan de un sueño poco reparador o insuficiente.
Utilizadas desde hace miles de años para favorecer el sueño en adultos y niños, las plantas como lo atestiguan los datos obtenidos a través del uso tradicional y de la literatura científica, se caracterizan por una buena eficiacia, acompañada de una buena tolerabilidad y seguridad de uso.
El sueño es un proceso fisiológico complejo cuya calidad debe evaluarse a partir de numerosos parámetros relativos a la calidad de vida durante el día y la noche.
Las plantas, gracias a las múltiples sustancias funcionales que contienen, además de actuar sobre la cantidad de sueño y su calidad, pueden hacerlo también sobre los factores que se manifiestan de día ( agitación, irritabilidad, estado de ánimo decaído, poca capacidad de concentración) logrando así interrumpir el círculo vicioso que con el tiempo se crea.
Algunas plantas además de actuar sobre el sueño ajercen una acción relajante, resultando muy útiles para coadyudar diferentes situaciones ( irritabilidad, etc.) que a menudo acompañan la dificultad para dormir, en particular están indicadas también en la primera infancia. Las plantas ejercen mejor sus efectos cuando se toman regularmente y con constancia. Una de sus características más interesantes es que acción sobre el sueño es más suave, fisiológica.
Solas o combinadas entre ellas, las plantas se toman alrededor de media hora/ una hora antes de ir a dormir para favorecer el sueño. Pueden tomarse también por la mañana en caso de encontrarse en situaciones que puedan provocar irritabilidad, bajo estado de ánimo, escasa concentración, etc. Para poder evaluar completamente las ventajas de utilizar una combinación de plantas, el programa debería ser continuo durante 15- 20 días como mínimo. También se puede seguir durante algunos meses. Las más interesantes, por sus acciones, son la Passiflora ( Passiflora incarnata), la Valeriana (Valeriana officinalis), la Melisa (Melissa officinalis), la Amapola de California (Eschscholzia califórnica) y la Manzanilla (Chamomilla recutita). Estas plantas se emplean tanto individualmente como en específicas combinaciones para adultos o para niños.

CONSEJOS ÚTILES CUANDO EL NIÑO NO DUERME

• Los padres tendrían que crear un ritual para antes de ir a la cama, de forma que se asocie ir a la cama con una experiencia agradable.
• Hacer que el niño asocie la cama con el sueño. Tratar que el niño se duerma en su cama, no en otro lugar ni en brazos.
• Salir de la habitación antes de que el niño esté dormido, para que experimente su capacidad de dormirse solo.
• Si el niño llora, volver a la habitación para transmitirle confianza, explicándole que no lo estamos abandonando sino que debe aprender a dormirse solo.
• Asegurarse de que no existan trastornos clínicos (cólicos gaseosos, enfermedades recurrentes, reflujo gastroesofágico…).
• Programar la noche como tiempo dedicado al sueño, sin estimular al niño con juegos demasiado excitantes.
• La habitación del niño debe ser confortable, poco ruidosa, poco iluminada y con una temperatura constante de 20ºC-
• Los horarios de ir a la cama por la noche y de despertarse por la mañana deben mantenerse iguales.
• No mandar el niño a la cama si tiene hambre.
• Evitar que beba demasiado antes de ir a la cama o durante la noche.
• Los alimentos y bebidas que contienen cafeína y teofilina no deben tomarse de noche.

LAS PLANTAS QUE FAVORECEN EL SUEÑO Y LA RELAJACIÓN

Los consejos para la adopción de estilos de vida que propician una mejor “higiene” del sueño pueden completarse con aquellos sobre la posibilidad de tomar complementos a base de plantas que favorezcan la cantidad y la calidad del sueño y de la vigilia. Las plantas pueden considerarse una ayuda para quienes se lamentan de un sueño poco reparador o insuficiente.
Utilizadas desde hace miles de años para favorecer en adultos y niños, las plantas, como lo atestiguan los datos obtenidos a través del uso tradicional y de la literatura científica, se caracterizan por una buena eficacia, acompañada de una buena tolerabilidad y seguridad de uso.
El sueño es un proceso fisiológico complejo cuya calidad debe evaluarse a partir de numerosos parámetros relativos a la calidad de vida durante el día y la noche.
Las plantas, gracias a las múltiples sustancias funcionales que contienen, además de actuar sobre la cantidad de sueño y su calidad, pueden hacerlo también sobre los factores que se manifiestan de día (agitación, irritabilidad, estado de ánimo decaído, poca capacidad de concentración) logrando así interrumpir el círculo vicioso que con el tiempo se crea.
Algunas plantas además de actuar sobre el sueño ejercen una acción relajante, resultando muy útiles para coadyudar diferentes situaciones (irritabilidad, etc.) que a menudo acompañan la dificultad para dormir, en particular están indicadas también en la primera infancia. Las plantas ejercen mejor sus efectos cuando se toman regularmente y con constancia. Una de sus características más interesantes es que su acción sobre el sueño es más suave, fisiológica.
Solas o combinadas entre ellas, las plantas se toman alrededor de media hora/ una hora antes de ir a dormir para favorecer el sueño. Pueden tomarse también por la mañana en caso de encontrarse en situaciones que puedan provocar irritabilidad, bajo estado de ánimo, escasa concentración, etc. Para poder evaluar completamente las ventajas de utilizar una combinación de plantas, el programa debería ser continuo durante 15- 20 días como mínimo. También se puede seguir durante algunos meses. Las más interesantes, por sus acciones, son la Passiflora (Passiflora incarnata), la Valeriana (Valeriana officinalis), la Melisa (Melissa officinalis), la Amapola de California (Eschscholzia californica) y la Manzanilla (Chamomilla recutita). Estas plantas se emplean tanto individualmente como en específicas combinaciones para adultos o para niños.

LOS MEDICAMENTOS PARA EL SUEÑO

Los medicamentos indicados para el tratamiento del insomnio son los denominados “hipnóticos”, pertenecen a la categoría de las benzodiacepinas y sustancias afines, y se escogen según la duración de su acción sobre el sueño: unos son más apropiados cuando cuesta conciliar el sueño, otros para quienes se despiertan varias veces por la noche y otros, en cambio, para los que duermen bien pero se despiertan demasiado pronto por la mañana.
Los médicos suelen recetar con cautela estos medicamentos capaces de reducir la ansiedad e inducir el sueño (benzodiacepinas y similares). La razón es que se intenta que su uso no sea prolongado, sea cauteloso y si es posible “según se necesite”, de manera que estos medicamentos no se tomen durante muchos días seguidos, para evitar efectos no deseados (especialmente en los ancianos) y situaciones de dependencia o abuso. El tratamiento que generalmente prescriben los médicos puede durar desde unos pocos días hasta unas 2-3 semanas, raramente más, a este suele seguir un breve periodo de reducción gradual de las dosis. Se recomienda no tomas estos medicamentos sin o han sido prescritos por un médico, que normalmente los receta cuando la ansiedad o el insomnio son muy intensos y provocan problemas importantes al paciente. Recuerde: ¡nunca deben modificarse las dosis ni los tiempos de tratamiento prescritos!

LA MELATONINA

Uno de los productos utilizados para los trastornos del sueño es la Melatonina. Esta sustancia es una hormona que en el organismo es producida por una importante glándula del cerebro, la glándula pineal. Se ha llamado “Drácula de las hormonas” porque solo se segrega cuando no hay luz, normalmente de noche, pues la luz inhibe su secreción.
Además de regular el ritmo sueño-vigilia, la Melatonina ejerce numerosas funciones, interactuando con varios sistemas metabólicos (hormonas tiroideas, prolactina, hormonas reproductivas masculinas y femeninas, cortisol).
Los primeros usos de la Melatonina fueron para aliviar el efecto el Jet Lag, o sea, la dificultad de conciliar el sueño típica de la viajeros internacionales, que al atravesar husos horarios sufren un desequilibrio de la producción de Melatonina. Los complementos de Melatonina se han manifestado particularmente eficaces cuando se altera su ritmo de producción o cuando el organismo no produce una cantidad suficiente.
De hecho la Melatonina también está indicada para reducir el tiempo que se necesita para dormirse, especialmente en personas ancianas, pues después de los 55 años se produce una importante reducción fisiológica de la producción de esta hormona.
Pero no existen evidencias sobre la acción de la Melatonina frente a los síntomas diurnos relacionados como el decaimiento, la irritación y la agitación, la poca capacidad de concentración, etc.
Para la asunción en los niños, sobre todo en los primeros meses de vida, no se ha definido aún desde un punto de vista normativo el uso de complementos alimenticios a base de esta sustancia. En particular, no existen directrices oficiales sobre la dosis y la edad de asunción.

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LA LÍNEA DE ABOCA PARA FAVORECER EL SUEÑO

La línea Sedivitax ha sido estudiada para favorecer el sueño y mejorar la calidad del mismo. El producto está indicado incluso durante el día para disminuir las tensiones y favorecer la relajación.
Esta doble acción es importante porque un sueño fisiológico se obtiene cuando el organismo consigue mantener un equilibrado estado de tranquilidad también durante el día, de manera que por la noche ya está preparado para el reposo nocturno.
Son muchos los factores relacionados con las actividades diarias que contribuyen a crear una condición de estrés y que llevan al organismo a un estado de vigilancia aumentada que, por la noche, puede interferir con el normal inicio y mantenimiento del sueño.
La acción de Sedivitax se debe a la asociación sinérgica de los extractos liofilizados de Valeriana, Melisa y Amapola de California y en especial al complejo patentado Passiflò2-LMF (Patente nº0787496), obtenido gracias a la combinación de dos fracciones extractivas de alto título de flavonoides, que aumentan las conocidas propiedades de distensión y que favorecen el sueño de la Pasiflora.
Sedivitax está disponible en gotas, cápsulas, jarabe y tisana

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