PROTEGER A LOS NIÑOS DEL SOL

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Si se toma el sol de manera inadecuada y si n protección en la etapa infantil, existen posibilidades de desarrollar un cáncer de piel en la edad adulta. Pediatras y dermatólogos recomiendan no exponer al sol a los niños muy pequeños y limitar el uso de las cremas hasta que su piel haya madurado como barrera protectora.

La exposición al sol es necesaria para que el organismo produzca vitamina D, fundamental para asegurar un crecimiento saludable. El sol previene el raquitismo y la osteoporosis, y sirve para modular el crecimiento celular, la inflamación y la inmunidad. Sin embargo, las quemaduras por el sol pueden causar daños para toda la vida. Está demostrado que las quemaduras por radiación UV en la infancia o en la adolescencia duplican el desarrollo del cáncer cutáneo melanoma y no melanoma. También se ha demostrado que una exposición solar excesiva se asocia con mayor número de nevus o lunares, y esto constituye también un factor de riesgo.

Dermatólogos y pediatras desaconsejan exponer al sol a bebés menores de seis meses, ya que su piel es más delgada, permeable y vulnerable que la de un adulto. “En ningún caso debe exponerse al sol a un bebé menor de seis meses”, explicó el doctor Carlos Guillén, presidente del Comité Organizador del 41º Congreso de Dermatología y Veneorología que tuvo en Valencia el pasado mes de junio.

Además de no exponer al sol a los niños muy pequeños, es recomendable limitar el uso de cremas solares hasta los dos años de edad. El motivo, según el informe Nueva visión de la piel de los lactantes y niños pequeños: implicaciones para la protección solar publicado en la revista médica Pediatrics elaborado por dermatólogos de Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Singapur, es que la piel de los niños y niñas no acaba de madurar como barrera protectora hasta los tres años. Los especialistas recuerdan que las cremas solares deben usarse con precaución y aplicarse sólo en determinadas zonas del cuerpo de los niños hasta que éstos cumplan los dos años.

 

LAS PIELES MÁS PEQUEÑAS

José Carlos Moreno, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), también recuerda la importancia de seguir hábitos adecuados de fotoprotección en la infancia. “Un niño correteando desnudo y sin protección en la playa es un caso de maltrato infantil”, asegura.

Aunque la tendencia ha ido cambiando, los padres siguen asociando los hábitos de fotoprotección a la playa o a la piscina. Sólo un 32,3% percibe que su hijo está expuesto al sol en el patio del colegio y un 31,9% en las actividades que los pequeños realizan durante el fin de semana, según un estudio realizado por el Observatorio del Cáncer de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).

 

EL SOL EN LA ADOLESCENCIA

Los adolescentes son las personas que más expuestas al sol están y los que menos hábitos de protección solar tienen adquiridos. A partir de los 10 años van perdiendo los hábitos de protegerse frente al sol debido a la disminución de la constancia y el seguimiento de los padres.

Dermatólogos y pediatras recuerdan que, en esta edad, deberían extremarse las precauciones, ya que la piel es sensible a los efectos nocivos del sol y, además, tiene memoria: acumula la radiación año tras año.

 

APRENDER JUGANDO

Desde la AEDV y la AECC señalan la importancia de llevar a cabo acciones educativas que sirvan para concienciar a los padres y madres sobre la necesidad de una protección eficaz y adecuada. La Asociación Española contra el Cáncer, además, ha creado una aplicación gratuita para smartphones dirigida a que los más jóvenes se conciencien sobre la importancia de protegerse del sol adecuadamente.

La apps se llama Superprotector y consiste en un juego que permite a los niños y niñas de entre 10 y 13 años divertirse mientras aprenden e interiorizan hábitos de protección solar.

Esta aplicación puede descargarse de manera gratuita para iPhone, iPad y dispositivos Android en castellano, catalán, gallego y euskera.

“Los niños y niñas suelen ponerse la mitad de protector del que precisan”

 

CARACTERÍSTICAS DEL FOTOPROTECTOR INFANTIL

El factor de protección solar (SPF) ha de ser como mínimo de 25 para pieles morenas y superior a 30 para pieles más blancas. El SPF hace una estimación del tiempo que necesita la piel para producir una quemadura estando protegida. El producto solar debe ser para niños, probado bajo control pediátrico, hipoalergénico, resistente al agua y sin colorantes ni perfumes.

Debe proteger, sobre todo, e los rayos UVA, UVB e infrarrojos. Para que sea efectivo, debe aplicarse media hora antes de salir de casa, nunca en la playa o en la piscina, y sobre la piel seca, sin escatimar la cantidad.

Los niños y niñas suelen ponerse la mitad de protector solar del que necesitan para estar protegidos de las radiaciones ultravioleta, según un estudio publicado en Archives of Dermatology. Los dermatólogos explican que los niños deberían extenderse una capa de dos miligramos por centímetro cuadrado. Sin embargo, tras los estudios realizados, comprobaron que los menores que habían participado se ponían, de media 0,48 miligramos por centímetro cuadrado. En este sentido, es muy importante que los padres o cuidadores supervisen a los niños cuando se aplican ellos solos la protección solar, ya que tienden a ponerse menos de la que realmente necesitan.

Después de un día de playa, piscina o después de haber realizado actividades al aire libre durante el día, sobre todo en el caso de los niños pequeños, se recomienda una ducha o baño con agua tibia y jabón tras la exposición solar, un secado suave y la aplicación de una crema hidratante.

 

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