LOS PROBLEMAS DE OÍDO MÁS FRECUENTES EN VERANO

problemas de oido frecuentes en verano

La otitis externa, también conocida como otitis del nadador, es uno de los problemas de oído más comunes en esta época, especialmente en el caso de los niños, que son los que pasan más horas en el agua.

Expresiones como “me duele el oído”, “siento un tapón y no oigo casi nada”, “me pican los oídos” o “noto como una mosca dentro del oído” son habituales cuando existe un problema de oído. La labor del farmacéutico en estos casos es la de obtener la información necesaria para realizar una valoración, difundir las medidas higiénicas oportunas, recomendar algún producto – en el caso de problemas leves- y, finalmente, si se trata de un caso grave, derivar al paciente a la consulta del médico.

El oído es el órgano responsable de la audición y el equilibrio. Anatómicamente, se divide en tres partes bien diferenciadas: el oído externo, el medio y el interno. El oído externo capta las ondas sonoras, que el oído medio convierte en energía mecánica y que el interno transforma en impulsos nerviosos que se trasladan al cerebro.

 

PRINCIPALES PROBLEMAS

Entre los trastornos más frecuentes de consulta en la oficina de farmacia se encuentran las obstrucciones por tapones de cera o por la introducción de cuerpos extraños, así como también la otitis externa. Ésta es muy frecuente en verano, así que la abordaremos con más detalle en el presente artículo.

Los síntomas que indican que existe un trastorno otológico son:

  • Hipoacusia o pérdida de audición.
  • Vértigos (errónea percepción de movimiento).
  • Acúfenos o tinnitus (percepción de un sonido sin que exista una fuente externa que lo origine).

 

TAPONES DE CERA

La acumulación de cerumen en el canal auditivo externo produce la formación de tapones. Normalmente, se manifiesta mediante una sordera temporal brusca tras un baño. También pueden aparecer los acúfenos, el dolor de oídos, etc.

El tratamiento consiste en reblandecer los tapones con agentes cerumenolíticos ( carbonato potásico 2%, hidróxido potásico, etc.) y posterior irrigación del canal auditivo con agua templada.

Se aconseja que la extracción se realice por parte de profesionales. El farmacéutico recordará que las medidas preventivas para que no se formen tapones son evitar el uso de bastoncillos, así como el uso frecuente de champús, especialmente los que tienen un pH ácido o muy básico.

Después de la extracción de un tapón de cera por irrigación, el canal auditivo queda húmedo y más vulnerable a la infección, por lo que resulta recomendable utilizar alguna solución secante/ acidificante.

 

CUERPOS EXTRAÑOS

La introducción de cuerpos extraños en el oído, ya sea accidental o voluntariamente, debe ser abordada por el médico, ya que una manipulación incorrecta puede lesionar el epitelio del canal auditivo. Si se trata de un insecto, por ejemplo, primero se llena el conducto auditivo con aceite templado para que éste se ahogue, y luego se ladea la cabeza para facilitar su expulsión.

 

OTITIS EXTERNA

Uno de los problemas de oídos más habituales en verano es la aparición de la denominada otitis del nadador y otitis externa. Se trata de una infección producida por la invasión del epitelio del canal auditivo por microorganismos.

Para que esto suceda, el epitelio debe encontrarse debilitado, por ejemplo. Por un exceso de humedad. Sin embargo, cualquier “cosa” que lesione o debilite el conducto externo, como un eccema o rascarse de forma intensa, puede facilitar la aparición de una otitis.

Los síntomas pueden ser desde picor hasta dolor, que se agudiza al masticar o al tirar del pabellón auricular.

Además, puede aparecer supuración e inflamación que, si es abundante, puede producir pérdida de audición. La fiebre puede aparecer, pero si es superior a 38.3 ºC, hay que pensar que se trata de algo más grave.

El tratamiento consiste en una limpieza del conducto auditivo con soluciones antisépticas y el empleo de soluciones o suspensiones de antibióticos. Para asegurar un buen resultado es importante recordar la correcta utilización de las gotas óticas. Se recomienda mantener el tratamiento antibiótico hasta tres días después de desaparecer los síntomas, es decir, de cinco a siete días.

 

MEDIDAS PREVENTIVAS

La principal medida en verano es evitar que los conductos auditivos estén continuamente húmedos. Después del baño o de la natación se recomienda secar el canal auditivo con un secador a la mínima potencia. Pueden emplearse soluciones con efecto secante o simplemente, alcohol de 70º.

Si se practica la natación con frecuencia, resulta más recomendable el empleo de gorros de baño ajustados que el uso de tapones óticos, ya que éstos actúan como irritantes y predisponen a la infección. Si se ha producido un episodio de otitis externa se desaconseja la práctica de deportes acuáticos durante al menos una semana.

Mantener limpios y secos los conductos auditivos, evitando el uso de bastoncillos o cualquier objeto punzante para secar y/o limpiar los oídos, y retirando sólo el cerumen almacenado en la parte más externa del canal auditivo, que es el que se va expulsando de forma natural.

 

 

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