FOTOPROTECCIÓN

proteger a los niños del sol 1

El sol, inagotable fuente de calor y color, acompaña con fuerza estos días, pero la exposición a sus rayos nos pasa factura tanto a corto como a largo plazo, a no ser que adoptemos las medidas necesarias para contrarestarlos.

 

FOTOPROTECCIÓN ORAL

Estos preparados están especialmente recomendados en personas con extrema sensibilidad al sol, ya como consecuencia de su fototipo de piel o como resultado de sufrir fotodermatosis, tratamientos con fármacos fotosensibilizantes…. Sin embargo, no debe olvidarse en ningún momento que la fotoprotección oral es sólo un complemento a la protección tópica y que ésta última es, en todo caso, imprescindible.

 

FOTOPROTECCIÓN TÓPICA

La forma más efectiva de proteger nuestro organismo de la radiación solar es la utilización de piezas de vestuario y accesorios que impidan que ésta incida directamente sobre la piel y las mucosas. Prendas fabricadas a partir de tejidos naturales que permitan una adecuada transpiración, gorras y sombreros, así como gafas de sol ineludibles.

El usuario dispone también para tal efecto de una amplia gama de fotoprotectores de aplicación tópica; cremas, geles, lociones, barras labiales, mascarillas capilares… que aplicados sobre la piel humana y sus anejos, poseen como finalidad exclusiva o principal proteger la piel, absorbiendo, dispersando o reflejando la radiación ultravioleta.

Estos compuestos están clasificados como cosméticos, y a pesar de ser un elemento de consumo, el usuario suele recurrir para su elección a profesionales que, tras estudiar las características de usuario ( tipo de piel, zona de aplicación, edad, actividad a realizar…) aconsejan el producto que mejor responde a sus necesidades y pautan la forma de administración más adecuada para garantizar la máxima efectividad.

Los preparados antisolares deben ser efectivos tanto frente a los efectos inmediatos del sol ( eritema e inflamación cutánea), derivados mayoritariamente de la acción de la radiación UVB, como frente a los efectos tardíos inducidos por las radiaciones solares UVA (envejecimiento actínico, inmunodepresión, carcinogénesis…). Para ello este tipo de productos incorporan como ingredientes activos los denominados filtros solares, responsables de su mecanismo de acción. Atendiendo a esta característica encontramos tres grandes tipos de filtros: químicos, físicos y biológicos.

 

FILTROS QUÍMICOS

Los filtros químicos son moléculas orgánicas, normalmente compuestos orgánicos aromáticos de estructura conjugada, que gracias a su estructura química poseen la capacidad de absorber la energía de los fotones de las longitudes de onda propias del espectro ultravioleta, alterando su estructura molecular ( pasando de un nivel energético fundamental a un nivel energético excitado). Se impide así la transmisión de la radiación a los tejidos subyacentes y, por consiguiente, se evitan los efectos negativos sobre ellos.

En función de su estructura química, cada una de estas moléculas posee un espectro de absorción óptimo a unas longitudes de onda determinadas, lo que justifica su acción como filtros UVA o filtros UVB. Puesto que los cosméticos antisolares deben ofrecer portación frente a ambos tipos de radiación, para optimizar esta cobertura se requiere la combinación de varios de estos filtros, que permite conseguir una cobertura espectral lo más amplia posible.

 

FILTROS FÍSICOS

Los filtros físicos son sustancias inorgánicas, normalmente micropigmentos ultrafinos ( óxido de cinc, dióxido de titanio…) que se presentan formando suspensiones opacas. Actúan a modo de pantalla con un doble efecto: por una parte reflejan/ dispensan la luz y por otra, la absorben, ofreciendo una buena protección tanto frente a UVA como a UVB.

Dada la naturaleza y composición de este tipo de preparados, las primeras formulaciones que aparecieron en el mercado tenían el incoveniente de que conferían a la piel un aspecto blanquecino. En la actualidad, estos preparados se han optimizado al haber pasado a incorporar los ingredientes activos en forma de partículas micronizadas ( tamaño inferior a 200mm) y recubiertas. Con ello se potencia su dualidad reflexión/ absorción y se confiere a estas partículas una transparencia y propiedades cosméticamente aceptables, otorgándoles una mayor fotosensibilidad y adherencia a la piel al tiempo que se disminuye su fotorreactividad.

 

FILTROS BIOLÓGICOS

Los filtros biológicos son moléculas antioxidantes y secuestradoras de radicales libres que se incluyen en los fotopprotectores con la finalidad de restaurar el equilibrio oxidativo cutáneo y neutralizar los efectos de los radicales libres generados en la piel por la radiación ultravioleta incidente. A medida que se han ido conociendo los efectos que sobre el sistema inmunológico tiene la exposición solar, se han empezado a incorporar también a estas formulaciones, moléculas que estimulan de forma inespecífica el sistema inmunológico de Langerhans o la dispersión de agente inmunosupresor sistémico IL-10). Dentro de esta familia de ingredientes, dos vitaminas- el ácido ascórbico y el tocoferol- son ampliamente utilizadas en productos cosméticos antisolares.

Con independencia de la mayor o menor eficacia protectora que puedan aportar cada uno de estos tipos de filtros, los preparados para la protección solar suelen incluir combinaciones de ellos. Con ello se pretende sinergizar sus efectos y conseguir formulaciones cosmetológicamente aceptables, dotadas de un factor de protección solar más elevado y que, a la vez, ofrezcan un mayor espectro de protección frente al amplio abanico de os posibles < efectos adversos> que la exposición solar puede tener sobre la piel.

Adicionalmente, a los filtros solares incorporados debe exigírseles una buena compatibilidad con el resto de ingredientes de la formulación cosmética, estabilidad frente al calor, humedad y luz, ausencia de toxicidad y baja arritabilidad y/o capacidad de sensibilización.

 

REMANENCIA

Otra del as características que deben presentar los fotoprotectores es una adecuada remanencia o capacidad de permanecer sobre la piel donde han sido aplicados, incluso si el usuario suda, juega con la arena o va a realizar baños o inmersiones en el agua, actividades todas ellas muy frecuentes en los meses de irradiación.

Atendiendo a estas características pueden distinguirse:

  • Formulaciones resistentes al agua, característica muy valorada en los fotoprotectores dadas las condiciones en las que suelen ser aplicados. Pueden distinguirse en dos menciones; wáter resistant- capacidad de permanencia después de una inmersión en agua de 40 min ( 2 baños de 20 min cada uno) de forma que como mínimo quede un 70% del valor del factor de protección calculado sobre piel seca-; waterproof- capacidad de resistir sin perder efectividad después de 4 baños de 20 min cada uno.
  • Formulaciones resistentes a la fricción; rubproof- permiten el roce sin perder las propiedades protectoras-. Es una característica especialmente valorada en los fotoprotetores pediátricos, que mantienen sus propiedades a pesar de la intensa actividad de los más pequeños en la playa.

 

ETIQUETADO

Por último, y considerando que estos artículos son productos cosméticos de venta libre, y por consiguiente pueden ser adquiridos sin la mediación de un profesional sanitario, el usuario debe disponer de forma clara, precisa e inteligible de toda la información que le permita conocer las indicaciones, forma de aplicación y pautas de administración de los fotoprotectores que adquiere. Para ello, el etiquetado del cosmético resulta un elemento indispensable para que el usuario pueda elegir adecuadamente el producto más adecuado y optimice su administración. En aras de ello, la comunidad científica y regulatoria ha dictado una serie de recomendaciones que deberían reunir este tipo de productos:

Debe indicarse el tipo de protección que ofrece, haciendo mención expresa en el etiquetado a si el preparado es efectivo frente a las radiaciones UVA o UVB ( causantes respectivamente de las quemaduras solares y del envejecimiento cutáneo/ interferencias con el sistema inmunitario)

Con el fin de indicar que el preparado protege frente a la radiación UVA se introducirá un logotipo UVA y se indicará también el grado de protección. Para su determinación existe un método de ensayo normalizado por el cual se calcula la protección mínima cuantificada.

El grado de protección UVB que ofrece el cosmético debe ser indicado claramente con descriptores verbales normalizados y con una única escala numérica obligatoria( FPS)

 

CONSEJO FARMACÉUTICO

De forma previa a cualquier exposición solar, es recomendable que la piel expuesta esté perfectamente limpia e hidratada, exenta de maquillajes, perfumes u otro tipo de cosméticos que puedan ser origen de reacciones de fotosensibilización y/o fometnar la aparición de manchas en la piel.

Consultar con el médico o farmacéutico la viabilidad de una exposición solar si el paciente está tomando algún medicamento, ya que algunos fármacos presentan la fotosensibilidad como potencial efecto secundario.

La aplicación del producto protector debe realizarse, como mínimo, 30 min antes de la exposición. El fotoprotector utilizado debe adecuarse a las necesidades personales y a la zona del cuerpo donde deba ser aplicado.

El uso de fotoprotectores debe hacerse extensivo a la realización de cualquier actividad que lleve implícita la exposición solar, inclusive si se realiza a la sombra o el día se presenta nublado. Playa, montaña, centros urbanos… son todos ellos lugares donde puede requerirse protección. Del mismo modo, no debe limitarse su utilización sólo a los meses estivales, puesto que en nuestras latitudes son muchos los días en los que la irradiación solar tiene una fuerte incidencia.

Mujeres gestantes, individuos con afecciones cutáneas y/o con antecedentes familiares de cáncer, personas con fototipos muy sensibles al sol ( I y II) y todas aquellas que realilcen gran parte de su actividad laboral expuestos al sol deben extremar las precauciones y aplicar generosamente fotoprotectores con un alto FPS.

Favorecer la ingestión de agua, zumos y bebidas no alcohólicas durante la exposición al sol. El aporte de líquidos ayudará a compensar la pérdida de agua que se produce en su transcurso y favorecerá el funcionamiento de los mecanismos termorreguladores fisiológicos.

Hidratar abundantemente la piel después de la exposición solar ayuda a regenerar el manto hidrolipídico y recuperar la pérdida de agua. Leches hidratantes, cosméticos cool, preparados postsolares o aftersun son formulaciones que incorporan ingredientes activos como áloe vera, tocoferol, manzanilla, aguacate… con acción calmante, hidratante y nutritiva sobre la piel castigada por el sol y que restablecen el nivel de hidratación perdido, aceleran e intensifican el proceso de regeneración cutáneo y transmiten sensación de bienestar.

Consultar al dermatólogo ante cualquier cambio en el color, tamaño o aspecto de una peca, mancha o lunar o si a ésta se asocia sensación de prurito.

 

 

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